Cuando mi hijo/a sufre...

10.03.2020

Cuando queremos a una persona, una de las cosas que más puede ocasionarnos sufrimiento es su dolor. En el caso de las personas adultas que sentimos un profundo amor por alguna criatura pequeña (hijo. hija, sobrino, hermanito, alumna...), muchas veces, se nos hace bastante difícil soportar que tenga que atravesar alguna situación dolorosa.

Las madres con las que trabajo que acuden a mi consulta me dicen textualmente: No quiero que mi hijo/a sufra. Algunas incluso, reconocen que no pueden soportarlo y que no saben cómo gestionarlo.  Las ansias porque su criatura no sufra y lo pase mal, suele ocasionar un gran estrés en estas mujeres y familias ya que, cuando no queremos que la criatura lo pase mal y nos saturamos de una preocupación excesiva,  acabamos sufriendo muchísimo y transmitiéndoselo, provocando que se produzca un bucle de retroalimentación de dolor y malestar que empeora la situación. 

Porque... por mucho que lo intentemos y queramos impedirlo: las criaturas van a pasarlo mal y van a sufrir en muchísimas ocasiones a lo largo de su vida. 

Al principio, cuando sea bebe, llorará por todo (hambre, frío, calor, sueño...) y después irá creciendo y habrá muchas cosas de este mundo que no entienda o le parezcan profundamente desagradables. Algún día irá al parque y se caerá, o se pillará los dedos con una puerta. Otro día, tendrá que quedarse en casa de la abuela y llorará porque quiere estar con su mamá. En algún momento irá al cole y alguien podrá decirle que no pinta bonito o que no hace algo bien. Tal vez, más adelante, en su adolescencia pueda sufrir malos tratos por parte de su primera pareja o de algún compañero/a de instituto.

El dolor forma parte de la vida, y en muchas ocasiones, no se puede hacer nada por evitarlo.

Si un niño o una niña, cuando atraviesa una situación de dolor no encuentra en su figura de apego la calma y seguridad que necesita en ese momento, sufrirá mucho más.  

Este sufrimiento SÍ se puede evitar. Pero...¿cómo?¿Cómo podemos hacer para poder sobrellevar mejor el sufrimiento de nuestros/as peques?

  • No tengas miedo a las emociones: la rabia, el miedo, la tristeza... son emociones que nos dijeron que eran malas, que nos educaron para evitar y no sentirlas...pero en realidad, están presentes en todos los seres humanos y son igual de naturales y válidas que aquellas que nos producen bienestar, como por ejemplo: la alegría.
  • Valida su sentir y emociones con tu presencia y disponibilidad. Hazle sentir que puede contar contigo incluso en sus peores momentos. 
  • Respira y convéncete de que con esta actitud de calma y tranquilidad, podrás evitar entrar en el bucle de sufrimiento y preocupación que lo empeora todo. A través de la serenidad podrás ayudar mucho mejor a tu hijo/a a transitar su dolor. 
  • Repítete a ti misma, que no puedes salvarle de todo y que tal como has leído antes, asume: El dolor forma parte de la vida, y en muchas ocasiones, no se puede hacer nada por evitarlo.
  • Fórmate en crianza consciente:  Investiga. Lee libros. Pide ayuda profesional. 
  • Vuelve a leer este texto siempre que lo necesites.

Por último, quiero contarte algo sobre mi experiencia:

Durante todos estos años trabajando con la infancia, me he dado cuenta, de que ver a un niño o una niña sentirse mal, me producía una gran incomodidad. En cuanto lloraban o se enfadaban, enseguida, me empezaba a inquietar y pretender por todos los medios que la situación cesara. Me empeñaba en hacer desaparecer esa emoción de rabia, tristeza o miedo que tanto me incomodaba. 

Con mucho trabajo personal me di cuenta, de que gran parte de de esta reacción se debí a mi niña interior. Esa niña a la que le decían que si lloraba se ponía fea y que, de una forma u otra, la sociedad educó para que siempre mostrara bien o como se esperaba de ella. Desde pequeña, recibí el mensaje de que llorar o enfadarse estaba mal. Y así crecí, convirtiéndome en una adulta con este tipo de carencias emocionales.

Hoy día sigo viendo lo mismo en las personas adultas: no permitimos a los niños y niñas sentirse tal como están, y solo validamos lo que se supone que está bien: privándolos así de un pleno desarrollo personal. 


Si crees que podrías necesitar ayuda o apoyo en la crianza de tu hijo/a o te gustaría profundizar en la crianza consciente...


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